Quizá yo también amaba
todo de el, la forma de
hablar, sus dedos, la curva
de sus brazos, sus ojos
pálidos, su piel blanca, sus
labios gruesos, el contorno
de su espalda, su figura en
la oscuridad, su perfume, el
tono de su voz, sus piernas,
mas allá de lo físico, quizá
también su forma de amar,
la manera en que me hacía
sentir, lo mucho que me
hacia quererlo, y
extrañarlo cuando
terminaba de salir de mi
casa, la forma en que podía
hacerme temblar con solo
abrasarme. Todavía no sé
que me tuvo así, si su
amor, o su falta del mismo, si la atención o la despreocupación, de
todas esas cosas,creo que después de todo, lo que mas me gusta es
afirmar que quedo algo de mí eternamente en el, y algo de él
eternamente en mí, y siempre… siempre será así.
